Herminda de la Victoria
murió sin haber luchado
derecho se fue a la gloria
con el pecho atravesado.
Las balas de los mandados
mataron a la inocente
lloraban madres y hermanos
en el medio de la gente.
Hermanos se hicieron todos,
hermanos en la desgracia
peleando contra los lobos
peleando por una casa.
Herminda de la Victoria
nació en el medio del barro
creció como mariposa
en un terreno tomado.
Hicimos la población
y han llovido tres inviernos,
Herminda en el corazón
guardaremos tu recuerdo.
sábado, 22 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
A los críticos católicos, Pier Paolo Pasolini
A menudo un poeta se acusa y se calumnia,
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad,
es puritano y tierno, duro y alejandrino.
Es incluso demasiado agudo en los análisis de los signos
de las herencias, de las supervivencias:
tiene también un pudor excesivo en concederles
algo a la razón y a la esperanza.
Pues bien, ¡ay de él! ¡No hay un instante
de vacilación: basta con mencionarlo!
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad,
es puritano y tierno, duro y alejandrino.
Es incluso demasiado agudo en los análisis de los signos
de las herencias, de las supervivencias:
tiene también un pudor excesivo en concederles
algo a la razón y a la esperanza.
Pues bien, ¡ay de él! ¡No hay un instante
de vacilación: basta con mencionarlo!
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